23 octubre 2018

Lo que no se dice. Ni se hace.

El dolor. El miedo.
Sé que estuvieron.
Me hubiese gustado tener el poder de absorberlos.
De darte un abrazo lo suficientemente fuerte como para hacerlos desaparecer. Pero no pude. Tuve que aprender a  ser espectadora en esa parte. A lidiar con la desesperación de no hacer nada. De no poder hacer nada. De pararme a tu lado y susurrarte con un hilo de voz que podías irte. Y darme cuenta que me hacías caso. Como una última concesión. Y por primera vez no supe qué hacer. Me quedé ahí mirándote. Sabiendo que se había terminado. Y algo se rompió en alguna parte de mi, pude sentirlo. La última gota de fé se explotaba contra el piso. Y a partir de ahí, todo se volvió menos lindo. Menos posible. El mundo sin vos sigue girando, pero cuánto ruido hace ahora.

02 agosto 2018

Perder

Es ese vacío infinito que se forma en el esternón y se expande hacia arriba, hasta las sienes, hirviendo.
Es un pedazo de cuerpo arrancado a sangre fría, sin aviso.
Es el dolor al hablar porque hay palabras entrelazadas, anudadas, ferozmente no dichas que yacen en la garganta.
Es un vértigo profundo anidado en cada arteria y cada músculo.
Es un millar de noches sin sueño con ojos ardiendo y dientes apretados.
Es sangrar, llorar y esperar con resignación que pase.



27 junio 2018

Levedad

Es extraño. Una presencia tan ausente que hace eco. Y suele aparecer de la nada. Efervescente. Es como si de golpe me importara absolutamente todo. Como si mi corazón fuese capaz de absorver cada sentimiento existente. Y es tan efímero. Desaparece tan pronto que llego a creer en segundos que no me importa absolutamente nada. Es un hueco. Un profundo hueco que se llena extrañamente de a ratos. Es extraño. Tanto que suelo creer que mi cuerpo y mi mente no están conectados. Me observo desde lo alto. Me hablo. Me espero. Vuelvo. Se escucha ese extraño y doloroso eco. Y siento, pero ya no quiero.