Con el tiempo vas a perder seres que amabas muchísimo.
A encontrarte sosteniendo la mano de alguien hasta que respire por última vez.
Y pasar noches sin dormir viendo como duerme otro.
Vas a amar tanto a alguien hasta sentir que se te rompe el corazón. Y confirmar que hacerlo sin esperar nada a cambio puede ser doloroso (pero no en vano)
Vas a descubrir la fragilidad de la vida. A apretar los dientes por impotencia. Y vas a llorar al darte cuenta que escapa de tu control.
Vas a perder tu hogar y a reconstruirlo, no siempre en el mismo lugar. Ni con las mismas personas.
Vas a llegar a replantearte todo.
Pero vas a descubrir, tarde o temprano, que hay cosas hermosas dando vueltas, y que solo tenes que respirar y salir a buscarlas.
28 diciembre 2018
23 octubre 2018
Lo que no se dice. Ni se hace.
El dolor. El miedo.
Sé que estuvieron.
Me hubiese gustado tener el poder de absorberlos.
De darte un abrazo lo suficientemente fuerte como para hacerlos desaparecer. Pero no pude. Tuve que aprender a ser espectadora en esa parte. A lidiar con la desesperación de no hacer nada. De no poder hacer nada. De pararme a tu lado y susurrarte con un hilo de voz que podías irte. Y darme cuenta que me hacías caso. Como una última concesión. Y por primera vez no supe qué hacer. Me quedé ahí mirándote. Sabiendo que se había terminado. Y algo se rompió en alguna parte de mi, pude sentirlo. La última gota de fé se explotaba contra el piso. Y a partir de ahí, todo se volvió menos lindo. Menos posible. El mundo sin vos sigue girando, pero cuánto ruido hace ahora.
Sé que estuvieron.
Me hubiese gustado tener el poder de absorberlos.
De darte un abrazo lo suficientemente fuerte como para hacerlos desaparecer. Pero no pude. Tuve que aprender a ser espectadora en esa parte. A lidiar con la desesperación de no hacer nada. De no poder hacer nada. De pararme a tu lado y susurrarte con un hilo de voz que podías irte. Y darme cuenta que me hacías caso. Como una última concesión. Y por primera vez no supe qué hacer. Me quedé ahí mirándote. Sabiendo que se había terminado. Y algo se rompió en alguna parte de mi, pude sentirlo. La última gota de fé se explotaba contra el piso. Y a partir de ahí, todo se volvió menos lindo. Menos posible. El mundo sin vos sigue girando, pero cuánto ruido hace ahora.
02 agosto 2018
Perder
Es ese vacío infinito que se forma en el esternón y se expande hacia arriba, hasta las sienes, hirviendo.
Es un pedazo de cuerpo arrancado a sangre fría, sin aviso.
Es el dolor al hablar porque hay palabras entrelazadas, anudadas, ferozmente no dichas que yacen en la garganta.
Es un vértigo profundo anidado en cada arteria y cada músculo.
Es un millar de noches sin sueño con ojos ardiendo y dientes apretados.
Es sangrar, llorar y esperar con resignación que pase.
Es un pedazo de cuerpo arrancado a sangre fría, sin aviso.
Es el dolor al hablar porque hay palabras entrelazadas, anudadas, ferozmente no dichas que yacen en la garganta.
Es un vértigo profundo anidado en cada arteria y cada músculo.
Es un millar de noches sin sueño con ojos ardiendo y dientes apretados.
Es sangrar, llorar y esperar con resignación que pase.
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